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El aplauso que no necesita testigos: Lo que aprendí de mi nuevo gurú de 2 años en Seattle

Después de nuestra aventura en la nieve, cruzamos la frontera y llegamos a una de mis ciudades favoritas: Seattle. 🇺🇸

No sé qué tiene este lugar, pero siempre termino regresando al famoso Pike Place Market. 🍎💐 Me encantan los mercados y bazares; hay algo en el caos ordenado, los colores y los aromas que me fascina. Aunque rara vez compro algo, me pierdo feliz entre sus pasillos. Es, sin duda, un imperdible si visitas la ciudad.

Teníamos la mañana libre. Después de comernos la tradicional (y deliciosa) Clam Chowder servida en pan calientito 🥣🥖, caminamos hacia un parquecito con juegos al aire libre. Parecía una mañana sencilla, de esas que no parecen traer grandes lecciones… hasta que la vida decide hablarte bajito, pero claro. 🌬️💬


El aplauso que no necesita testigos: Lo que aprendí de mi nuevo gurú de 2 años en Seattle

La montaña de Santi 🧗‍♂️👶

Mi sobrino Santi —que para cuando leas esto ya tendrá sus 2 añitos— estaba intentando escalar una especie de montañita de juegos. No era tan fácil como parecía: tenía que subir agarrándose de un lazo que se movía. Perder el equilibrio era sencillo, y caerse, todavía más.

Y se cayó. Varias veces. 📉 Pero volvió a intentar. Una y otra vez. Luchó contra la cuerda, contra la gravedad y contra sus propios pasitos tambaleantes… hasta que lo logró. 🏔️🏆


La verdadera victoria: El aplauso propio 👏❤️

Cuando por fin llegó a la cima, pasó algo que me dejó pensando profundamente.

Santi no volteó a ver a nadie. No buscó la mirada de su mamá para ver si lo estaba grabando, no esperó la aprobación de los adultos, no pidió aplausos ni reconocimiento externo. 🚫👀

Solo sonrió… celebró con sus manitas y se aplaudió a sí mismo. 👏✨

Él sabía lo que había logrado. Él sabía cuánto le había costado cada centímetro de esa cuerda. Su propia alegría era suficiente.


¿Cuántas veces esperamos un permiso para brillar? ✨

Ese momento tan simple me regaló una reflexión poderosa: ¿Cuántas veces estamos esperando que alguien más nos aplauda para validar lo que hicimos? A veces vivimos esperando que otros reconozcan:

  • 🕒 El esfuerzo que nadie vio.

  • 🩹 Las veces que caímos y nos levantamos en silencio.

  • 💭 Las dudas que atravesamos y los miedos que vencimos.

Pero la verdad es esta: solo tú sabes lo que te costó llegar a donde estás. 🛣️🤍

A Santi no le importó si alguien lo estaba viendo. Su logro fue valioso por sí mismo, no por la mirada del otro. Y quizá ahí está una de las lecciones más grandes que podemos aprender de los niños: ✅ Reconocerte sin testigos.Celebrarte sin permiso.Aplaudirte aunque nadie más lo haga.

Porque cuando aprendes a ser tu propia fuente de validación, el aplauso externo deja de ser una necesidad y se vuelve solo un "extra" agradable. 🎁


Hoy, apláudete tú 💖

Tal vez hoy no subiste una montaña física, pero:

  • Sobreviviste a un día emocionalmente difícil. ⛈️

  • Dijiste "no" cuando siempre decías que "sí" para cuidarte. ✋

  • Volviste a intentarlo después de una caída que te dolió. 🩹

Y eso… también cuenta. Mucho.

No esperes a que alguien más valide tu proceso. Siente tu logro, regálate una sonrisa honesta y deja que tu corazón se llene solito.


Haz como Santi: ¡apláudete! 👏🪽

¡Nos vemos pronto! 🎿✨Con cariño azucarado,

Diana 🪽

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