“No sé qué hacer”… ¿o no me gusta lo que sé que quiero hacer?
Hay momentos en los que realmente no sabemos qué hacer.
Nos falta información, necesitamos tiempo para procesar lo que estamos viviendo o simplemente todavía no tenemos claridad suficiente para tomar una decisión.
Pero hay otros momentos en los que repetimos:
“Es que no sé qué hacer…”
cuando, muy en el fondo, quizá sí sabemos.








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